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Mariela Dreyfus: “Siempre le he atribuido a la poesía un carácter profético”

Publicado: 2012-05-15

Escritora peruana, figura clave de  la generación de los ochenta, gestora y disidente del movimiento Kloaka visita nuestro país para ofrecernos un recital poético

¡Bienvenida poeta! En los próximos días nos visita la destacada escritora Mariela Dreyfus, figura clave de  la generación de los ochenta, gestora y disidente del movimiento Kloaka, quien nos ofrecerá un recital poético en el Instituto Raúl Porras Barrenechea. La velada literaria cuenta también con la presencia de la poeta Dalmacia Ruiz-Rosas. En esta ocasión, Dreyfus ofrecerá una retrospectiva de toda su producción literaria la cual incluye poemas de su última entrega “Morir es un arte” y algunos inéditos de su próximo libro. Razones de sobra para charlar con la autora de títulos memorables como Memorias de Electra (1984), Placer Fantasma (1993), Onix (2001), Pez (2005) y Morir es un arte (2010).

- Esta próxima a visitar Perú para ofrecer un recital en el Instituto Raúl Porras Barrenechea…

-Compartiré el recital poético con Dalmacia Ruiz-Rosas,

-¿Después de cuántos años leen juntas?

-La última vez que leímos juntas fue justamente en el Instituto Porras, invitadas por Marco Martos en el 2000. Esa vez también leyeron con nosotras Rocío Silva-Santisteban, Patricia Alba y Tatiana Berger, todas sanmarquinas. En el 2007, Dalmacia vino de visita a Nueva York y leyó con Roger Santiváñez y Raúl “Chino” Mendizábal en la librería McNally’s, que actualmente es el espacio alternativo más importante para la poesía en español en esta ciudad. Esa vez Dalmacia me invitó a leer un poema y fue muy emotivo compartir el escenario con tres poetas queridos de mi generación.

- Según la crítica y/o antologadores estamos ante dos poetas fundamentales de la generación de los ochenta, ¿cuál fue la esencia del discurso poético de su generación?

-No hay un solo discurso sino varios, como corresponde a una tradición tan rica como la nuestra. Es una generación que cubre una amplia gama de modalidades expresivas, desde la poesía maravillosamente enigmática de Magdalena Chocano hasta el conversacionalismo extremo del primer Santiváñez. Dalmacia y yo compartimos la experiencia de los grupos underground –a los que Roger ha rebautizado como andesground- de ese momento. Ella integró el segundo tiempo de Hora Zero y luego fue aliada principal del movimiento Kloaka, del que yo soy fundadora. El activismo del MK duró apenas dos años, pero resultó importante porque funcionó como un laboratorio poético que nos permitió forjar una voz, y además nos posibilitó el contacto con los artistas y músicos más conspicuos de la contracultura local.

-La anunciada velada literaria dice “la experiencia radical…,¿se considera una poeta radical?

-En principio, el título alude a nuestra participación inicial en la movida contracultural, pero también al hecho de haber dedicado toda una vida al trabajo con la poesía. Eso de por sí es una experiencia radical, no te parece?

-Es imposible no hablar de sus lectores, sus seguidores, ¿qué lecturas les ofrecerá?

-Haré un recorrido por mi obra, incluyendo la lectura de algunos poemas inéditos. La idea es hacer visible la consistencia de una voz.

Sobre Morir es un arte

-¿Es la primera vez que ofrecerá una lectura sobre este libro en Lima?

-Sí, Cecilia Podestá, de Tranvía Ediciones, lo publicó en el 2010. Ella edita hermosos libros-objeto y le gusta trabajar con el autor. Juntas en Lima decidimos el formato cuadrado del libro, tipo álbum de familia, que incluye unas fotos de la infancia tomadas por mi padre. También el diseño de la tapa y el color sepia de la imagen los pensamos las dos. Pero como la producción es minuciosa, ya no tuvimos tiempo para la presentación.

-Leer Morir es un arte me quebró. Esta nueva entrega suya la sentí doliente desde el inicio hasta el final, ¿Cómo se gesto?

-La idea era trabajar poéticamente la experiencia del dolor, a partir de la pérdida de la madre y la consecuente orfandad. Yo siempre le he atribuido a la poesía un carácter profético; lo digo porque empecé a escribir algunos poemas anticipándome al hecho real. Por otra parte, llega un momento en la vida en que te topas con la ineludible presencia de la muerte y creo que lo mejor es aceptar con lucidez lo que viene y lo que se va.

- Está dedicado a su madre…

-Sí. Era un modo de rendirle homenaje a esa mujer bella, inteligente y generosa que siempre fue. La idea era además darle la vuelta a esa imagen final del cuerpo vencido y dignificar la muerte y lo que de ella nos queda: el nombre y la memoria de los que tanto amamos.

-Es inevitable hablar de Sylvia Plath parafraseada y homenajeada constantemente en su producción literaria, ¿qué tan importante es Plath para usted?

-A Sylvia Plath le dedico un poema de Placer fantasma, “Invierno” y luego incluyo un epígrafe suyo para otro poema del mismo libro. Morir es un arte está presidido también por un epígrafe de Plath y otro de Dylan Thomas. Mi primer acercamiento a Plath fue cuando traduje unos poemas suyos para la Muestra de poesía norteamericana contemporánea que editó el INC en 1987. Quedé de inmediato fascinada por la fuerza de su voz, por su capacidad para hablar del “yo profundo”, como diría Vallejo, por la forma en que retorcía la frase para alcanzar esa intensidad.

-¿Sylvia Plath y Dylan Tomas son los poetas que más la han influenciado?

-Son dos de los poetas que más me gustan en inglés, una lengua que leo con soltura desde la adolescencia. La poesía de Dylan Thomas es también, como la de Plath, una experiencia extrema con el lenguaje y alcanza una alta temperatura emocional; siempre lo he sentido cercano a Vallejo, otro poeta al que siempre vuelvo, y con el que también establezco un diálogo en Morir es un arte, precisamente desde el tema de la orfandad. Yo misma ofrezco varias claves en este sentido en mi libro, y Ricardo González Vigil las captó todas en la reseña que escribió al respecto.

-El tema de la soledad está presente en Morir es un arte…

-Es un tema presente desde el principio en mi obra, lo mismo que el amor. A esto se refirió Javier Sologuren en la presentación a Placer fantasma, en estas líneas que ahora te incluyo: “Escribir sobre el amor es un acto que sólo puede originarse en el destierro, pues será siempre extrañamiento y nostalgia de un paraíso inalcanzado y buscará franquearse con ese tú que es su razón de ser y de existir”. Bastante preciso, ¿no?

-El tema de la sensualidad es cautivante y de alguna manera revitaliza los pasajes melancólicos, de esta última entrega suya, ¿cómo logra integrar temas como la soledad, la melancolía, la pérdida, el amor?

-En mi poesía siempre aparecen estos pares dialécticos: la soledad y el amor, la vida y la muerte, el placer y el dolor. Es una manera de mirar que también se vuelve una manera de componer; lo digo porque hace poco el poeta venezolano Manuel Fihman me comentó lo mismo a propósito de Pez; que le había sorprendido la manera tan fina en que había logrado hilar el tema de la gestación de un crío con la muerte colectiva en el poema.

-Cuéntenos sobre Empresa delirio…

-Es un título tentativo tomado de unas líneas del libro La vida material de Marguerite Duras. Se refiere al delirio que significa tratar de organizarse en familia, llevar una casa; todo esto que en el fondo es un poco antinatural, aunque culturalmente nos hayan acostumbrado a pensar lo contrario. Pero en este conjunto también es delirante el ritmo; se trata de poemas de largo aliento, casi todos escritos de corrido, sin ningún signo de puntuación. De algún modo se acercan a la improvisación en el jazz, un género musical que me apasiona y que he vuelto a escuchar con insistencia.

-Sabemos que también está preparando material para dos antologías, ¿podría hablarnos al respecto?

-La primera es una antología poética para celebrar los 30 años del movimiento Kloaka y será publicada en Lima con el auspicio de PetroPerú. La otra es una colección de ensayos en torno a la obra de Carmen Ollé, una escritora que ha cruzado los géneros y las fronteras de lo decible desde su primer libro, Noches de adrenalina, curiosamente publicado hace 30 años también. Es una co-edición en la que trabajo nuevamente con Rocío Silva-Santisteban y Bethsabé Huamán.

"La experiencia radical: dos poetas. Mariela Dreyfus y Dalmacia Ruiz-Rosas".

Recital poético jueves 24 de mayo 7 p.m.

Instituto Raúl Porras Barrenechea

Auditorio calle Colina 398, Miraflores


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OJO VISOR

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